BLA BLA

lunes, 12 de abril de 2010

El niño soviético

Si hubiera sido como Jossif Stalin me habría excitado ferozmente la idea de mandarte a Siberia, pero el egocentrismo cubría el aburrimiento. Y me sentía perseguido por la frialdad con que las miradas del pueblo absorbían el karma de dejarla y no buscarla, por alguna epatía hacia su persona nunca opté ni en pensarlo.

Si hubiese tenido el coraje de Vladimir Lenin, el vapor del tren hacia Alemania sería rebozante entre mis entrañas por desaparecer al coro de los oponentes y me hubiera provocado la nada el regresar a San Petersburgo. Y es que cuesta tanto con el paso de los años, no se olvida y no se siente.

Tuve un parecido con Trostky, correr y correr por alejarme de aquel porque estuvo detrás, hubiese muerto en el intento. No me fui a México pero huí por unos instantes de aquí. Me quedé con ella, disfruté con ella. De todas formas al encontrarme sabía mi destino, jamás regresaría a Rusia vivo, tampoco muerto, pero la huída reflejaba mis más ardientes deseos de tenerte. Tomo como un recuerdo mío en su mente el que hacer de su vida en un pincel retratado de sus cejas. Y lo mejor es que Frida no murió y yo la estoy esperando.



miércoles, 7 de abril de 2010

Uvé

El tiempo

sin verte se hace eterno, de ser escaso cuando te pienso.

Puedo sentirte

con el aroma de enero, las noches contadas de beso y desvelo.

Sacando estrellas de mil colores,

el color de tu boca.

El color de tus pechos, el color de tus ojos y una mano en el aire,

apunta a las nubes, tu cuerpo.

El llanto de invierno, es tu llanto. Acongoja mi frente,

mis piernas, mis tobillos, mis huesos.

Quiebre de asfalto de una soga sin ron, libre de espacio, no hables. Calla más.

Aquí estoy yo.

lunes, 15 de marzo de 2010

La verdad de aquella mentira.

(Cuentas):


Ahora está leyendo, aunque la distrae el sonido de voces que traspasa de la ventana a su habitación. Sus padres.

La retaron nuevamente (por eso que te contó hoy al chiste sin gracia) sin anestesia, es que ya nadie acepta una respuesta saliente de su boca. Cada vez recibe que paga más caro de lo que en algún momento pagó, y la deteriora a sentirse un ser horrendo.

¿Por qué contar esto de su vida? Bueno… fue porque tomó a la seriedad el comentario de un diez de febrero, donde le dijeron “cuando me despedí de ti, fue como si no volviera a ver nunca más”, es una muchacha de recilencia tardía. Y muy cierta es esta razón, el ambiente se le puso más denso.

Son treinta días donde no existe el ver, oír ni tocar de lo que tanto anhela y ama. Está descompensada y todo esto que ocurrió, de alguna manera le sirvió para saber qué mierda está sintiendo, haciendo, pensando, etc. A pesar que es bastante tarde para sacarlo a los cuatro vientos, sólo sabe que lo que creía no saber, siempre estuvo en su saber inconsciente, que es tan verdadero como el nacer de su saber. Y como las palabras dedicadas que fue formando para ti a penas te conoció.

Se vio tan cabizbaja cuando le dijeron en otra oportunidad que por ninguna parte de la verdad le habían creído ni una sola palabra (n-a-d-a). . . Pues, no fue la única persona que pensó lo mismo, cada cual de todos estos y más están en su derecho de clausura a creerle.

Estuvo tan acostumbrada al engaño verbal (a mí) cuando pequeña que se le fue haciendo parte de ella, su sombra, las veces que quiso safarse le era imposible, pero no para ella, si no para mí. La cobarde al mando de esta escritura.

Claro que se puso un montón de apodos: fue imbécil, tarada, espúrea, sucia, todo porque no fue capaz de cegarse por lo que la verdad le da, se dejó llevar por mí y terminó con perder dos meses de la incomunicación proliferante. Y no quisieron saber más de ella.

Se arrepintió y ya había perdido, pero no se rindió, lo que había provocado, más que mal no fue a causa de ella, trató como basura lo real (me gusta ver eso) pero siguió como si nada le hubiera pasado. Pidió mucha ayuda moral y cuando pudo lograr un treinta de abril…tenía el concepto a no despegarte de su vida y lloraron a abrazos como pañuelos (lograron conmoverme) Quiso intentarlo de nuevo, cogiéndote la mano y probar si quería hacerlo. . . (Ya vi que así fue).

Ella no sabía que el tiempo demostrado ya estaba amando, claro que nadie le creía. Siempre mantuvo la cabeza al frente a pesar de dicha circunstancia, muchas cosas pasaron y crecieron: el enamoramiento (después de lo mucho que estuve presente, al final resultó lo que ésta quería).

Esto último lo meditó ensimismada, incluso las palabras de su madre la apoyaron en mi contra y le salió lo bonito que sentí un poco de envidia; la única mujer que ha amado profunda y sanamente ha sido a ti. Su corazón grita tu nombre como vos de campana anunciando lo importante. Es que contigo aprendió de sobra, todo fue siempre verdad. Y ¡yo! . . . que estuve a su lado para cualquier percance, me dejó por esa cosa llamada realidad. Y sí, te ama como ese día, como hoy y como siempre; también lo será.

No recomienda hacer pactos con la mentira.



viernes, 5 de marzo de 2010

Si tengo, mi mamá no me la compró.

Algo quiero contarte; no es un cuento, tampoco de esas historias que se formulan mientras vives, menos un poema por el cual la cursilería rebota en las entrañas. Simplemente le llamo verdad ¿Y por qué así?
Quizá una simple conversación con mi mamá logró que captara el boato absoluto que me generan muchas preguntas cuando hago el despertar por las mañanas
O tal vez la posibilidad de caminar por mí y descifrar los horizontes, los espacios, el cosmos, la tierra, el agua y el reloj que llevo dentro.

Algo quiero decirte; traté de unir. . . ¡qué se yo! todo lo que a una persona le complementa, fue en vano querer no hacerlo pero si lidero esto con una sola cosa, el amor, también estaría vinculada la verdad. Eso que a todo acompaña, que va de la mano de la desconfianza y la duda, eso que todos tenemos como mentira.
La costumbre de tapar, proteger lo que me llevaba a las nubes, que por cierto me sentía bien, sólo fue cómplice para gatillar en mis palabras falsas hacia los demás.
Seguiré sin más que con el amor que siento. Antes de apuntar y dar mayor énfasis a lo que es hoy, iré hacia atrás porque ahí es donde se integró el habla de mi mamá. Percibí de muchas circunstancias que me enamoré dos veces en esto, esto que se llama vida. Lo peor es que lo estoy diciendo en un lapsus de tiempo tan avanzado que creo y siento que es demasiado tarde para exponerlo a la vista de demases.

Soñando brinqué colinas de intuiciones donde de todas las veces que he estado con alguien, yo siempre soy todo y nada a la vez. Todo: está más explicar por qué soy así. Y nada...No porque yo lo sea, porque siempre me disfrazaban de eso.
También pasé por procesos de mucha angustia porque yo quería con desesperación y la mentira fue mi mejor amiga, fue tanto el dolor que terminé amando obsesivamente a una persona. . . ¿amando?, ya no sé si corresponde llamarlo así, pero yo quería lo evidente al fracaso y al solitario. Logré desempañar mis anteojos y esta es la segunda vez que me he enamorado de alguien, de ella. Me siento pésimo por escribir esto ahora, porque no lo limpié antes.
¿Por qué mierda no fue así?

Sí, los días siguen pasando, sigo amando, sigo pensando en eso que me llena, pero que ya es tan verosímil, tan concreto como el agua que tomamos. . . Me arrepiento tanto, porque ya nadie me cree, nadie opina ni divisa que yo si tengo una verdad, que también la poseo pero que por mi ya no mejor amiga, que ya enterré pero no ha muerto, todo lo que hacía o sentía fue el benefactor dulce de ésta y lo gocé, pero más sufro porque ni la ser amada creerá este documento. Llena de espúreos en mi boca, llevada por mi cabeza, la locura, los libros, me dejé llevar por la razón y como dicen "el corazón puede más que la mente”.


Sigo lamentando que es tan tarde y sombría la pasada en el papel con palabras que debí haberlas formado antes, no me llamo mentira, me llamo Constanza. Sólo créeme, nada más.




martes, 16 de febrero de 2010

Ya vengo.

Mañana me voy a la octava región. Desde que tengo uso de razón voy con mi familia a la ciudad de los Ángeles, se pasa bien, es otro ambiente, la tranquilidad te desaloja de tus hábitos queriendo transformarte en una parte más allá de los paisajes, el viento, la lejanía y del pensar. Siempre ha sido igual, incluso cuando se va contra voluntad, o sea, como ahora.

Contando unos años atrás, desde que tengo trece años, el encanto por alojar allá me aprieta el pecho. Quizá la niñita ya tiene sus cosas , sus recuerdos, sus amores y dolores. Un sin fin de numerosas y numerosos estados, pensamientos, epifanías que la detienen de tan encantador lugar. Tengo recuerdos buenos y malos, es increíble el poder de lo malo sobre lo bueno; si en un tiempo ambos están equitativos el que sale a flote en tu memoria es lo malo, te saca de sí cuando más tienes tristeza, la realidad es la negatividad misma, cuyo sicoseo no te deja jamás en paz. Sobre todo cuando se es decisivo y cuestionable.

Este año es el más complejo de los otros, ya no es de querer o no querer ir. Tengo el don de la palabra, el deber es mío y nadie se entromete nada más que para mirarte con el acongojamiento mismo y la serenidad de los abrazos, pero es cuando más notas la diferencia de estar en Santiago y fuera de éste. Tener que soportar más lo habitual, no obstante me hace reaccionar fermentalmente y saber por qué realmente tuve gato encerrado.



Crayones, libreta, muñeca de trapo, guitarra, filmadora, guía de matemáticas, cuaderno, libro de literatura, retraro, cartas, fotos, despertador,anteojos: cafés, celestes y negros, cigarros, maquillaje, pañuelos de la playa. Mochila unamúnica.






sábado, 13 de febrero de 2010

Rostro mío

Ni la mayor distracción hace posible que te disgregue de pensamientos por un momento. La controversia que el ambiente tenso hacen de mí una muchacha débil y sin movimientos. Voy perdiendo cada parte de mí por esta situación, que a la vez tuvo que haber pasado para caducar el tema de una vez. Pero me dejan sin nada con autoestima por debajo de la tierra, con al ahogamiento entre mis pulmones, sin poder llorar como quisiera, porque ni la gota más gruesa de tristeza me alivia. Y lo único que me da fuerzas para soportar tanto jaleo es que estás tú, en mente, cuerpo, alma y corazón.

Todos estos días se vuelven tediosos, depresivos, con el toque amargo que me hace estar más sola, más escondida, buscando cualquier rincón abandonado. Escuchando mis grupos favoritos, música clásica, observando lo primera división cercana a mis ojos. Y qué increíble es que todo se refleja en ti. Me despierto y siento tu olor en mi cubrecama, con la muñeca abrazada a mí. Voy al baño, me miro al espejo y mi cara idéntica a cuando nos amamos más, el pijama, cuando tomo desayuno es sentirte al frente con tu taza de té en mano y mirándome de reojo y viceversa.

Mi estómago sonando y gritando despavorido pero no de dolor, te recuerda a cada minuto y lo hace saber, te hace recordar cuando cuidaste de mi malestar esa tarde. Al vestirme siento las emociones que me provocabas al momento de tocarme, al momento de besarme, de sentirte más cerca de mí.

Luego el día se hace más tenue por la falta de actividad y los pasos de algodón se hacen más escasos la hora de evitar todo esto que siento. La mayor cantidad de cosas que he hecho tienen una razón de ti; los dibujos, la comida (como cuando te cociné), la lectura, los sueños, la imaginación, lo monótono, mi vida.

Yo sé que confías en nadie, en mí qué decir; pero debes creer y asegurarte con lo que te dije y con lo que te estoy diciendo, no sé de cuántas formas debo decir que te amo, que eres todo, mi vida y que para mí un siempre no es broma, no es para que un texto suena más lindo. Es cierto, a pesar tener un mundo imaginativo en nuestra cajita de colores, para mí, todo tiene una cierta realidad. Trato que nuestros proyectos sigan perdurando y como tú dijiste “nos resta seguir amándonos” y eso mi amor, jamás lo voy a dejar de hacer. Voy a luchar por esto, por nosotras, por ti. Pero sola no puedo, contigo soy tan feliz y la distancia no nos separa, porque yo tengo la seguridad que me piensas, que me deseas, que me necesitas, que me amas como yo a ti. Debes ser fuerte mi amor, nunca voy a dejarte de lado y sé que todo será para mejor, cuando vuelva todo se irá notando. No quiero irme pero debo hacerlo, será mi única oportunidad de ser escuchada y estaré con la muñeca bien pegada al pecho, con el anillo bien puesto y con el corazón entre mis dedos. Y debes tratar de calmarte porque no haré nada malo, así con tu desconfianza puedes pensar cualquier cosa por mi ausencia, pero sabes, sí. . . Sabes que no será así. Mi gran sentido: tú

Allá estaré con la cabeza en silencio mientras veo el paisaje, escuchando tu memoria y la filmadora será tu imagen por esos días, aprovechando la soledad completa para decirte mucho más, cada parte del paisaje será un parte de tu cuerpo.

Sé que es difícil esto, que es arduo cada día que sigue las horas, no soltar nuestras manitos; cada palabra que te dije ese martes por la noche, es lo que gritaría y arrancaría de mis entrañas con tal de dejarte en claro que mi amor por ti jamás se irá.

El domingo es el día de los enamorados, ya me siento parte de ese día junto a ti, será tan melancólico como un día cualquiera, pero ten seguro que estaré abrazándote por medio de estas líneas, por medio del viento, por medio de cada detalle, con tal que me sientas y que recuerdes que te sigo amando.

Sólo aguanta, espérame. Sí, siempre juntas, como un granito de arena en todo el desierto.

Yo volveré y pronto.

Te amo, Tuya hasta en el no pensar.

Cony. . .

domingo, 7 de febrero de 2010

Escrito oscuro.

Ya no pude seguir, estaba inquieta. Escuchaba todas las respiraciones y movimientos de mis compañeras de habitación. Pero no era eso mi karma, sabía que si me volteaba el jaleo sería peor, aunque eso era la verdadera razón: Tú durmiendo a mi lado.
Desde que llegamos a aquel lugar me sentía extraña, era hacer conteo al cúmulo de sueños que esperaba que algún día se cumplieran y al momento de vivirlos, estar preparada con un reloj mágico para detener el transcurso de las horas por bastante existencia.

Me desperté y notaba todo sombrío, con un olor tedioso a dormitares profundos, tenía calor. Yo te miré de reojo y descifraba que los sonidos que perturbaban una parte de mi tranquilidad eran provenientes de tu mandíbula; eran sus crack y crack con pausas de cinco minutos. También te oí hablar mientras seguías en la misma posición a la cual entraste al primer sueño, " no, sí, no", eso decías y recordé que casi nunca duermes como se debe.

Necesitaba saber la hora, es mi hábito, pero de repente algo malévolo y curioso envolvió y mezcló con ganas el querer la hora: el velador junto a nuestra cama contenía no se cuántas parafernalias y tu teléfono celular. Nunca me has dejado verlo, siempre evitas que le ponga siquiera un dedo encima y ahora yo estaba completamente despierta, inquieta por tu presencia inmóvil a mi lado y ensimismada por tomar o no tu teléfono para "ver la hora" (eso me dije primero)...quizá verlo completo, intrusearlo, tocarlo las veces que nunca me dejaste. Total, permanecías dormida.

Tuve muchos pestañeos antes de tomar la decisión, mi lado curioso me incitaba a mirar pegadamente tu aparato y a agarrarlo. Pero el lado de la niñita buena salió a flote y dije a vos susurrante que no lo haría, sólo vi la hora, eran las cuatro con treinta, y de pasada la imagen de fondo con los obsequios que un día te hice. Al tanto escuché pasos de pantuflas a las fuera de la habitación, con una lentitud que aborrecía mi concentración, deduje que podría ser la de tercera edad que le urgía la vejiga y que iba al baño. Y estaba en lo cierto, cuando oí de vuelta aquellos pasos y el correr de la cadena, sufrí el síndrome de la copiona. También de la nada me vinieron ganas y quise aguantarme pero me comenzaba a doler.
MI consciencia no quería que fuera, no deseaba despertarte con mi levantada, pero la verdad no podía más y me paré de la cama de un sopetón. La puerta de la habitación rechinaba como picaflor, aunque fui siempre cautelosa.
Llegué al toilette, hice lo que me llamaba y a penas lista me miré al espejo. Me reí de de mi rostro demacrado y con ganas de algo...algo que no sabía con certeza, pero lo ansiaba esta noche.
Volví al cuarto y me sumergieron los sonidos de una muchacha, los respiros profundos de las otras dos y tú ahí, sola, en el rincón de la cama, de media vuelta y sin senitr tu mandíbula actuar.
Mientras introducía mi cuerpo a la cama de la nada sentí que te volteaste, levantaste tu brazo y con tu mano empezaste a tocar el colchón, la almohada y como no sentiste presencia te despertaste y entre abriste tus ojos. Te noté retraída y con una interrogativa en tu mirada, " fui al baño" te dije y me acosté abrazándote. Te calmaste.

Te despertaste con mi ausencia y aproveché de explicarte la historia que había formado por unos momentos (expiraste alegremente) lo mucho que estaba inquieta con tu inmovilidad. También dije que vi la hora de tu teléfono, y me preguntaste la hora de inmediato, lo tomé de nuevo y ya eran las cinco (nada mal para una historia). Susurramos, nos apretujamos hasta quedar sin distancia, me besaste sin ruido alguno. Y luego comprendí que lo posterior a esto era lo que tanto ansiaba y pensé en que me hacía falta.
El comienzo de un beso. Y nunca pudimos terminar...
La última vez que abrí los ojos percibí el ambiente de tono azulino y tu rostro lo vi con claridad, era hermoso, ahí jugué con tu ojo un buen rato. Reímos.

Incómodo el lugar ¿no crees?