BLA BLA

viernes, 18 de junio de 2010

La de Trapo

Hojas
debajo de mi cama en verdes tardes y neblina.Ven acá.
Túneles
imaginamos en las luces, camas, sudor. Ven acá.

No hay espacios llenos por donde me voy, hay un diluvio en la conciencia, no se ve el olor del ayer. Ven acá.

Insistó, no corras, que sin ti no puedo dormir.

¿ Dónde ir?

Respiro besos sentada contando tus letras y café en la mañana. Te pongo entre cierre abierto y te guardas aquí. En mi corazón.
Ven acá
Me devuelvo, pozas que dejan pensamientos tardiós, te voy a buscar.
Entre mis ropas estás.

Mi muñeca no me habló pero la vi desde ese día, no la dejé más.



lunes, 31 de mayo de 2010

Mare Nostrum

El ambiente anunciaba con claridad que la tormenta marítima estaba aproximándose. El cielo endurecido, ululaba expresiones quejumbrosas con el fin de degradarse y buscarse algún refugio, para luego comenzar su expansión en tan amplio lugar.
La arena giraba en direcciones contradictorias generándome un malestar a la visión, y a su vez, podía sentir el furor del ancho mar por medio de los vientos, que trataban de desvestirme y echarme a patadas del sitio en el cual habíamos hecho el amor la noche anterior.

Sin embargo, no tenía en mente marcharme y dejarla sola. Ya sabía las consecuencias del oleaje interior al chocar con los cuerpos, y la fuerza con que ejerce su llegada mensual. Sé con exactitud la razón de la banderita roja y por qué hay que irse y estar lo más lejos posible. Pero ya es costumbre, yo la aguanto.

Un oleaje más, una tormenta más, no me desanima, porque es normal. No dejaría a Matilde sola aunque me lo pidiese, porque no es lo que quiere, sólo teme lanzarme contra la pared con su simpatía y descargar conmigo el enojo que le produce la menstruación los veinticuatro de cada mes.

Al final de cuentas...así es la naturaleza, así son las mujeres.

jueves, 13 de mayo de 2010

Tocándonos el pelo

Con los dedos busco un orgasmo
en las sombras de tu espalda.

Frío o calor, de igual manera,
nos transformamos en néctar
debajo de la cama silvestre.
Cógeme del cuello, y ronronea
los versos perdidos del trayecto.

Muéstrame al sol el color de tus ojos,
yo te dibujo una nube, no mires al cielo.

Siente el universo
a través de mis labios.
Toco tu boca, toco tu lengua
y respiro el aliento excitado
de aquella playa en Enero.

Cierras las puertas, ya vienen los perros,
riamos, pero no paremos de hacerlo.


Hasta en el más simple silabeo,
tú eres mía, de flor en flor.
No despiertes y me callaré,
el toque de nuestros cabellos
seguirá ardiendo.




miércoles, 12 de mayo de 2010

Pobre diablo

Cuando quiera oxidarme bajo su axila
será el día que lo mate con esta garra,
envuelta en el recuerdo
que mi pecho mutila


Porque yo lo odio, es único.
Deforme e insensible
Estúpido y cómico,
mi odio tan perfecto e irresistible.

Lo visto lúcido, gris y mezquino,
apoyando la mugre en mis pechos
con el pulso tardío, con las manos cerradas,
con el recelo de este cuerpo alpino.


Porque yo lo odio, es único.









lunes, 3 de mayo de 2010

Fósforo

Si hubiera olvidado por un momento que fumo, le habría llevado calor a mi familia con el último que me quedaba.

( D: )








jueves, 29 de abril de 2010

Julio


En una mezcla homogénea, Julio no se nota. Nadie logra verlo pero sí es posible sentirlo. Cuando se acerca la maldad entre los jóvenes, es utilizado forzosamente; nadie lo escucha, nadie se atreve a dar pie atrás. Las travesuras maquiavélicas terminan por estropear más que su pálida cara contra ventanas y puertas, terminando como calcomanía entremedio de la suciedad.
A Julio le fascina el frío, como si fuera un medio de transporte a la antártica, donde le gustaría permanecer ya que sabe que nadie más resistiría. Es libertad.

Cuando está triste no hace más que lamentarse y proclamarse desgraciado. Prefiere ser duro o decorado pero jamás reventado. Las veces que Julio ha de morir, mira hacia el vacío de donde estuviera, pidiendo al rey de los huevones más tolerancia con la vida que debe llevar. Siempre resulta enojarse y, acumulado de rabia se genera heridas en la cabeza y el traste. Como aquél día que lo encontré pegado a su sillón de cartón y que a la fuerza lo saqué, donde un líquido pesado y viscoso goteaba entre mis manos, recorriendo el resto de mi brazos. Julio rendido, sabía que su final se acercaba. La situación desagradable se trasformó en un olor tedioso, prefiriendo ir directo al desalojo. Fue reventado por mis manos viscosas.

Me puse a limpiar el desastre ocasionado, provocándome apetito. En vez de ir por Julio fui por dos para freírlos y comérmelos con marraqueta.


sábado, 24 de abril de 2010

Hielo

El tiempo voló, era como el frío racio que cubría mi cabello mientras recordaba aquellos aviones. El sonido de ellos repetía a diario la decadencia de las calles, los escombros abundantes y la reducción de gramos de pan que nos mantenía despiertos desde que empezó la battalla por y en Leningrado.

Recordé también las tropas Stalinistas corriendo por las capas de nieve tratando de defenderse, apoyando la tristeza, mi tristeza y es que yo no era más que su propia consciencia. Me hayé lejana al fuego que traían por el anillo cambiado en el mercado negro, cada día al son de la radio nacional sentía menos mi cuerpo y la cama pasó sólo a ser usada de nombre, no había diferencia de la nieve con ésta.

Todo fue saboteado, marchitado y derrotado, fue mi culpa. La soberbia y las ganas de salir adelante a no volver, preferí quedarme en busca de una muerte feliz, aquí donde nací.