BLA BLA

domingo, 22 de agosto de 2010

Veintes.-

No le interesa la búsqueda de querer enojarse- creo que no es necesario- Eso medita ella, sentada y cagada de frío, con los dedos gordos congelados y el traste partido en cansancio.

Nace una notoria evidencia, con tono escueto al sonar sus huesos frívolos - siento que uno ya no se enoja porque es la costumbre la que amerita la cuestión del ser cortante o ser pesada o no " pescarte" o no ser contigo y la hueá y la concha de su madre. - Observa eso cuando va al baño y defeca llantos secos de suma pudrición latente producto del vacío corporal que le genera su puto trabajo.

Y se va, mejor así.

Sí, así como así

domingo, 8 de agosto de 2010

Sinfonía redonda

Lo que baja de la luz

hacia movimientos circulares,

duros e incapaces de sostener

hasta la más verde colina,

fantasías crepusculares o no sé,

una picardía envuelta en un pañuelo gris

que me atrae, que te atrae, que tenemos.


Puede ser el suelo sin aliento y resfriado,

quizás sin entradas ni desvíos.

O lo más seguro: son las ventanas abiertas,

con el viento de amigo, con las aves llorando.

Con los niños en carrucel , los ancianos de bastón.

Y el resto.


A las afueras del sol, dibujamos al tren

que anda sin hablar,

girando en estaciones de sentimientos colgantes,

Y bajan ululando viejos sueños por donde atraviesa su figura.


Puede ser el observar con aumento invisible,

cerramos un ojo ilusionando el nuevo tango,

el nuevo valls.

Los nuevos rieles del amor.


El ojo desnudo, en cambio, nos revela

que en realidad sólo es una sonrisa

provocada por tocar horas y horas

el anillo de compromiso.

viernes, 23 de julio de 2010

Parodia de un controlador

00:09. Me comienzo a desesperar tanto por el hecho de no verte, que termino por ir al baño, en cada segundo uso las ansias acumuladas oprimiendo el botón verde, a ver si logras sentir que te estoy llamando.

Estoy cansado y quiero contarte el por qué. Ya que siempre nos pedimos explicaciones por lo que sea. Me gusta mucho porque sale espontáneo y porque, o sea, está bien po, hay que explicarse las cosas.
Me acuesto entremedio de mil frazadas como excusa de no dar más, pero no, me levanto tan brusco en ir al baño, en pasearme, mirar por la ventana y ver el viento como quiere arrasar con los árboles, me como más las uñas ¡ Ahhh, contesta! Me duele el estómago, me da hambre de café y cigarros pero me hago pan con manjar, una marraqueta con huevo, un choripán, no sé no sé no sé.

Me quedo en el primer piso con un frío de esos que te llegan a salir suspiros medios raros, acompañados de los típicos ticks nerviosos. Desde el comienzo de esta narración, estoy seguro que van más de diez llamadas. Y para distraerme un poco intento contar y ver en realidad cuántas son, pero me veo interrumpido por la aparecida de mi hermana. Me mira con un flojera contagiosa, y me dice que debe trabajar, así que prefiero ir al segundo piso.


00:11. La verdad, es que sí estoy cansado y no doy más, tuve que ir a la cresta del mundo a buscar el uniforme del nuevo empleo que me dieron, y comienzo este mismo sábado.
Ya, si sé que esa pausa en la conversación es por algo y no muy bueno. Ese tono de vos lo conozco tan bien, algo te molesta, dime, te juro que no me enojo. Además esto depende total y exclusivamente de mí. Pero, oye me tienes nervioso ¿nunca sientes cuando te llamo? Ah, sí po, tus malditos exámenes de manualidad, me preocupa tanto que te saquen el jugo, y sabes que es cierto, me preocupo mucho, como ese día que se te quedaron las cosas y yo hasta haciendo cursos de “fotochop” para ayudarte...

( ¡otra vez, no!)

Tono, tono, tono, semitono, piiiiiiiii. ¡por la cresta!
Era una buena introducción de conversa mientras esperaba que me contestaras.
Voy al baño otra vez.

00:13 La niña está ocupada, déjala tranquila. Puede estar preparando el guatero, lavándose los dientes, haciendo sus trabajos de toda la noche ¡Déjala chiquillo por dios!
Pucha que me gusta cuando me apego a la almohada y me calma la consciencia.

Bueno, me rindo.

Pondré la alarma a las 00:20.

martes, 13 de julio de 2010

Síntomas

Cuando estoy feliz escribo las canciones del artista
el útero me duele a reventar y corto estrellas de papel.
Me gusta improvisar que el coño es más que un juego mensual.

Las heladerías, los jugos en sobre y los naturales, lo cítrico son un calvario,
recorro Santiago de estación en estación y cada vez siento menos los pechos.
Llevo agua de manzanilla en una bolsa de algún supermercado y el par de calcetines que le quite al gilipollas que me culeó.

Cuando estoy triste escribo las canciones del artista y me vuelvo a bajar la falda para andar inquietamente con pañales de anciano. Les hablo a los árboles y a las plantas de la rabia que me causa estar acá, sola e incomprendida y que a simple vista los hombres desean puro manosearte sin saber de la víbora que poseo entre piernas.

En mis entrañas me pierdo en el recorrido hormonal, pensando en las salidas de esta válvula pequeña y flexible, que me cansa y me hace gastar el triple de lo que no tengo ¡Joder, quiero una cama!


Cuando estoy enojada escribo las canciones del artista, me cago y aplasto los recuerdos del almuerzo. De San Pablo hasta la mierda del tren me siento perdida y ahogada en una ciudad que sé de puro nombre y que las malditas letras del artista las tengo tan metidas como su miembro y su abandono en esta estación.

Estación que por enésima vez vuelvo a llegar

lunes, 28 de junio de 2010

Theraphy

B: Quiero un revolver y andar en carruceles de mierda con la música rompiéndome las sienes, contando de dos en dos la entrada perfecta y volver a introducir mis manos en el juego.

T: En calles friolentas se remojan los escombros pudoros del sexo en postes y paraderos. No hay por qué andar, rasquémonos el pelo y volarán las palabras de lo no cierto.

B: Se me quedaron las llaves de la recámara, no llorar más. Ponte de espaldas y empieza a rezar porque en este lugar los tacos dejarán de sonar. Que no se te olvide ponerte mucho labial.

T: Sábanas de cloro en sudoración, las invitaciones se avecinan, te mueves tú o simplemente me voy yo.

B: Me gustan los cuadros mostrando la crudeza de tus labios putescos. Si lo haces detendré el gancho y las vueltas tendrás fin.

T: Sumatorias, como quieras.


B: Treinta muinutos pasaron y no recibo palabras de ti, tú y tus indiferencias, de verdad las odio. Me bajan una y otra vez las mismas canciones en lágrimas. Me voy de aquí.


T: Es una ejercicio de terapia, idiota.

viernes, 18 de junio de 2010

La de Trapo

Hojas
debajo de mi cama en verdes tardes y neblina.Ven acá.
Túneles
imaginamos en las luces, camas, sudor. Ven acá.

No hay espacios llenos por donde me voy, hay un diluvio en la conciencia, no se ve el olor del ayer. Ven acá.

Insistó, no corras, que sin ti no puedo dormir.

¿ Dónde ir?

Respiro besos sentada contando tus letras y café en la mañana. Te pongo entre cierre abierto y te guardas aquí. En mi corazón.
Ven acá
Me devuelvo, pozas que dejan pensamientos tardiós, te voy a buscar.
Entre mis ropas estás.

Mi muñeca no me habló pero la vi desde ese día, no la dejé más.



lunes, 31 de mayo de 2010

Mare Nostrum

El ambiente anunciaba con claridad que la tormenta marítima estaba aproximándose. El cielo endurecido, ululaba expresiones quejumbrosas con el fin de degradarse y buscarse algún refugio, para luego comenzar su expansión en tan amplio lugar.
La arena giraba en direcciones contradictorias generándome un malestar a la visión, y a su vez, podía sentir el furor del ancho mar por medio de los vientos, que trataban de desvestirme y echarme a patadas del sitio en el cual habíamos hecho el amor la noche anterior.

Sin embargo, no tenía en mente marcharme y dejarla sola. Ya sabía las consecuencias del oleaje interior al chocar con los cuerpos, y la fuerza con que ejerce su llegada mensual. Sé con exactitud la razón de la banderita roja y por qué hay que irse y estar lo más lejos posible. Pero ya es costumbre, yo la aguanto.

Un oleaje más, una tormenta más, no me desanima, porque es normal. No dejaría a Matilde sola aunque me lo pidiese, porque no es lo que quiere, sólo teme lanzarme contra la pared con su simpatía y descargar conmigo el enojo que le produce la menstruación los veinticuatro de cada mes.

Al final de cuentas...así es la naturaleza, así son las mujeres.