BLA BLA

domingo, 4 de septiembre de 2011

To -Z,4z-z

Hay una cosa que deseo.
Hay una cosa sin la cual mi felicidad en este mundo parece imposible.

Yo no he nacido para vivir sola, tengo que tener a alguien conmigo
y enamorarme, y ser amada.

Mis recuerdos se apiñan en mi propio alfabeto secreto.
Ciertamente, nadie a adorado a otros como yo a ella.

Yo puedo vivir de la esperanza.
No puedo dudar del amor de alguien que ha esperado tanto con paciencia.
Voy a ser constante y nunca sentiré deseo por nadie más.

A. Lister, 1820 ( Halifax, West Yorkshire)





a) He decidido vestir siempre de negro, para liberarme de la tiranía de la moda.
b) Tal es nuestra naturaleza imperfecta, que la disipación puede resultar más eficaz que la reflexión.
c) Creo que un tinte de romance lo hace a una más agradable.

sábado, 3 de septiembre de 2011

I

Llegué corriendo

y abrí las ventanas

Miré al cielo

para ver si te encontraba volando

pero no te vi.

Me di vuelta

y te veo en el suelo

sin alas

sin sombra

sin cuerpo

sin sed

sin hambre

sin sexo

sin nombre

pero estabas volando







miércoles, 17 de agosto de 2011

Al desnudo

Dicen que la soledad te nutre los pensamientos y exagera tus dudas, colocando así un nuevo concepto: las hipótesis, el viento que corre, el chicle que masticas, lo que observas, todo lo que alcancen tus ojos.

Sola, allá en la esquina me ven parada esperando un motivo para seguir caminando, no encuentro a nadie más, pero sigo al paso en dirección al día nuevo que es hoy. Así, bien feo, con nubes poco divisibles, con árboles pelados y con una mirada objetiva a la nada.


Tengo dos chalecos, el gris es nuevo en mi cuerpo, tan elasticado que me forma una cinturita, diferente a la que llaman " de huevo", me veo bien, pero lo oculto con una prenda anexa, para luego colocarme encima, el otro, el otro que tiene el molde armónico de tu cuerpo. Dos chalecos en el mismo cuerpo, separados por una tela estética. Se siente todo, sobre todo al abrir las alas; qué nombre tan bonito para no decir axila, porque todo se duplica en un aroma exquisito; mi perfume natural y el tuyo, recuerdan lo orgánico de nuestra fe ante la naturaleza. Somos dos aves con el nido entre las prendas.
Bajo las alas, se juntan nuevamente la pasión y ascenso de los encuentros, las instancias delicadas, y me cantan empezando el día, para que al final de éste, descansen bajo las sábanas emanadas por esa tela morada que nos alerta, pero el cuerpo habla por sí solo. Nos acaricia.

Es diferente estar sola que sentirse sola. Puedo sentirme así porque no estás a mi lado, no como tanto quiero. Pero no estoy sola, viste, porque hasta en la ropa, te pozas, sí, te pozas como un ave en el nido que tanto adoras.

Me gustan los chalecos, me abrigan tanto, no por la lana, sino por la vida, lo que siembra. Tú.



sábado, 6 de agosto de 2011

Basta

Es angustioso ver eso que me hace bajar la cabeza y ver venir a la realidad, la mía. No es lo grave, porque no lo es tanto, es la densidad corporal que me espera cada día en un calvario.

Asquerosidad frente al reflejo.
Cada minuto que pasa lo absorbo pesadamente, cada imagen, palabra, gesto, lo ingreso en mi cabeza, en mi cuerpo, en cada parte que me hace sentir desproporcionada.

A veces pienso que nada de lo que se usa me sirve, y siendo súper consciente de ello, lo palpo de forma ligera, sin dejarme avanzar ni medio centímetro en que se note. Ni para eso permitiría la evidencia.

Pero yo quiero, juro que quiero. No soporto más.

La niña a su corta edad se veía tan bonita pensaron incluso que era bulímica, eso le preguntaron a la muchacha de labios pintados y pelo corto. Pero no, ella pudo, pero algo pasó que está así. Debilidad ante las cosas, no a lo que se tenga o no se tenga que comer, masticar, digerir. Hubo meses donde se preguntó quizá cómo se lograba tanto, ella no notaba evidencia, era un roce efímero de cambios, cambios que no aprovechó y por eso, con miedo y ansiedad, ansiedad de salir de esto, escribe por estar vana en el sofá.


Y sucede que me canso de ser tan tonta, dice la burra sin dignidad, sin seriedad.


Ya, basta. Quiero.

jueves, 4 de agosto de 2011

Alto.


Y por ende, me despido de los versos.

No soy poeta, no soy escritora. No soy más que Constanza.

Silvestre y corriente, pero quizá distinta.



* Página uno.

lunes, 11 de julio de 2011

Bel sensible

Sensibilidad intensa, que avanza y contagia mi interior.
Lo sensible que me acepta y me deja botar lágrimas hasta por lo más anexo a mí.

Qué manera de llorar mientras veía la teleserie del trece. Ver que la muchacha se desvanecía por la muerte, ver que su amado la miraba con esos ojos azules de verdad, esa capacidad de fuerza del amar, y todo, todo después fueron promesas, promesas que infelizmente él repitió.

Me da igual sonar cursi, ser una de las personas más sensibles, porque todo me afecta, y hay veces que lo que veo,escucho, leo, etc, por mucho que sepamos que no pasa realmente, nos llega tan profundo como si lo hubiéramos vivido.
Pero yo he soñado tantas cosas feas porque en todas aparezco en un vacío muerta de pena.

Es difícil creer en los nunca y para siempre, muchas veces nos envuelve, para la mayoría termina en decepción, para otros alimentan el pecho de uno como una cruel ilusión.
Pero es mejor imaginarse el para siempre y el nunca, así para uno, calladito, la seguridad increíblemente se vuelve inseguridad, te intenta destruir.
Y aunque suene contradictorio lo que estoy diciendo...yo sé que uno no determina lo que pasa en el camino, pero al ir más allá de los sueños asqueroso que he llegado a tener, es que yo ruego que perdones mi sensibilidad. Mi ingenuidad para soportar el dolor y escuchar más a mi pecho que a mi cabeza, pero hay una seguridad que se mantiene vigente, y pretendo decirte nuevamente que sí creo en un siempre, no sé si sirva como argumento potente el que esté tan vivo desde el primer día que te conocí.
Han pasado más de dos años, sí, dos años y fracción y no he dejado de amarte, y a pesar de los quiebres, los dolores, Mi amor está vigente, y yo, si hay algo tan seguro en mi pecho y en mi cabeza, que permite que se unan, es que yo te amaré la eternidad. Sí, siempre.

Yo no creo que alguien pueda morirse de pena, no creo que la pena te deje sin latir en concreto el corazón, pero sí creo en esa muerte en vida, sobre todo cuando notas que no serás la misma, porque has perdido esa vida, la vida que compartiste con tu mitad.
Y siento que ese tipo de muerte, es la peor de todas.


Y Déborah murió, dejando a la pequeña Alicia en manos de Pedro.



Oh, Mar, Mar de mí.

viernes, 8 de julio de 2011