martes, 29 de noviembre de 2011
De vuelta
No es que se las dé de escritora, pero sus palabras, solo las suyas son aquellas que me devuelven el nombre, que me estremecen el pecho y me hacen tocar las estrellas como ese par de años que creí que se los había tragado el viento.
lunes, 19 de septiembre de 2011
.
Son casi las siete de la mañana y estoy aquí, tirada en mi cama, pensando en nada más, viendo las manchas y rayones que tiene el techo.
Decidí no dormir y dedicar esta noche a mi nombre y simplemente respirar. Dedicar sin más preámbulos al color blanco de la vida y cantar temas sinfónicos para limpiar mis cejas.
Cierro un ojo y quedo tuerta completamente: es ver todo a medias, notar que todo el espacio que me rodea esta cubierto sin completar, me pongo de guata y observo la bajeza de mi cama
como una fruta calada.
Y luego, nuevamente, mis ojos bien abiertos, decido pararme, voy a la pared, y me miro, pero todo sigue igual, solo que estoy frente a una mujer por la mitad.
No tuto.
Los pájaros empiezan a cantar, y yo perdí el hilo de las sinfonías, se me acabó la batería, así que me daré media vuelta y roncaré, sin burlar un ojo para ver la mitad, yo tengo unos ojos preciosos, y los compartiré conmigo esta vez.
despertar, despertar...
Buenos días.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Diet
Vi la mesa llena de porquerías y me dio hambre.
Durante días no dije nada, para qué, si todo aquí es tan igual, así: siempre lo mismo, al mismo ritmo.
Cada boca produce el mismo aliento, incluso el mío. Pero yo tenía más hambre que nadie.
Y esperé, esperé que las porquerías se insinuaran, para que tú te levantaras de la mesa, me tomaras la atención y volvieras a pedirme disculpas, para qué, si aún tengo hambre.
Me como una manzana, me tomo una sopa de verduras, tomo un vaso de leche- eso me toca los días lunes- para qué tanta palabra, tanta condición, tanta porquería sobre la mesa, si tengo hambre de todos, hambre de mandarlos a comerse una torta, así, como hoy.
domingo, 4 de septiembre de 2011
To -Z,4z-z
Hay una cosa que deseo.
Hay una cosa sin la cual mi felicidad en este mundo parece imposible.
Yo no he nacido para vivir sola, tengo que tener a alguien conmigo
y enamorarme, y ser amada.
Mis recuerdos se apiñan en mi propio alfabeto secreto.
Ciertamente, nadie a adorado a otros como yo a ella.
Yo puedo vivir de la esperanza.
No puedo dudar del amor de alguien que ha esperado tanto con paciencia.
Voy a ser constante y nunca sentiré deseo por nadie más.
A. Lister, 1820 ( Halifax, West Yorkshire)
a) He decidido vestir siempre de negro, para liberarme de la tiranía de la moda.
b) Tal es nuestra naturaleza imperfecta, que la disipación puede resultar más eficaz que la reflexión.
c) Creo que un tinte de romance lo hace a una más agradable.
sábado, 3 de septiembre de 2011
I
Llegué corriendo
y abrí las ventanas
Miré al cielo
para ver si te encontraba volando
pero no te vi.
Me di vuelta
y te veo en el suelo
sin alas
sin sombra
sin cuerpo
sin sed
sin hambre
sin sexo
sin nombre
pero estabas volando
miércoles, 17 de agosto de 2011
Al desnudo
Dicen que la soledad te nutre los pensamientos y exagera tus dudas, colocando así un nuevo concepto: las hipótesis, el viento que corre, el chicle que masticas, lo que observas, todo lo que alcancen tus ojos.
Sola, allá en la esquina me ven parada esperando un motivo para seguir caminando, no encuentro a nadie más, pero sigo al paso en dirección al día nuevo que es hoy. Así, bien feo, con nubes poco divisibles, con árboles pelados y con una mirada objetiva a la nada.
Tengo dos chalecos, el gris es nuevo en mi cuerpo, tan elasticado que me forma una cinturita, diferente a la que llaman " de huevo", me veo bien, pero lo oculto con una prenda anexa, para luego colocarme encima, el otro, el otro que tiene el molde armónico de tu cuerpo. Dos chalecos en el mismo cuerpo, separados por una tela estética. Se siente todo, sobre todo al abrir las alas; qué nombre tan bonito para no decir axila, porque todo se duplica en un aroma exquisito; mi perfume natural y el tuyo, recuerdan lo orgánico de nuestra fe ante la naturaleza. Somos dos aves con el nido entre las prendas.
Bajo las alas, se juntan nuevamente la pasión y ascenso de los encuentros, las instancias delicadas, y me cantan empezando el día, para que al final de éste, descansen bajo las sábanas emanadas por esa tela morada que nos alerta, pero el cuerpo habla por sí solo. Nos acaricia.
Es diferente estar sola que sentirse sola. Puedo sentirme así porque no estás a mi lado, no como tanto quiero. Pero no estoy sola, viste, porque hasta en la ropa, te pozas, sí, te pozas como un ave en el nido que tanto adoras.
Me gustan los chalecos, me abrigan tanto, no por la lana, sino por la vida, lo que siembra. Tú.
Sola, allá en la esquina me ven parada esperando un motivo para seguir caminando, no encuentro a nadie más, pero sigo al paso en dirección al día nuevo que es hoy. Así, bien feo, con nubes poco divisibles, con árboles pelados y con una mirada objetiva a la nada.
Tengo dos chalecos, el gris es nuevo en mi cuerpo, tan elasticado que me forma una cinturita, diferente a la que llaman " de huevo", me veo bien, pero lo oculto con una prenda anexa, para luego colocarme encima, el otro, el otro que tiene el molde armónico de tu cuerpo. Dos chalecos en el mismo cuerpo, separados por una tela estética. Se siente todo, sobre todo al abrir las alas; qué nombre tan bonito para no decir axila, porque todo se duplica en un aroma exquisito; mi perfume natural y el tuyo, recuerdan lo orgánico de nuestra fe ante la naturaleza. Somos dos aves con el nido entre las prendas.
Bajo las alas, se juntan nuevamente la pasión y ascenso de los encuentros, las instancias delicadas, y me cantan empezando el día, para que al final de éste, descansen bajo las sábanas emanadas por esa tela morada que nos alerta, pero el cuerpo habla por sí solo. Nos acaricia.
Es diferente estar sola que sentirse sola. Puedo sentirme así porque no estás a mi lado, no como tanto quiero. Pero no estoy sola, viste, porque hasta en la ropa, te pozas, sí, te pozas como un ave en el nido que tanto adoras.
Me gustan los chalecos, me abrigan tanto, no por la lana, sino por la vida, lo que siembra. Tú.
sábado, 6 de agosto de 2011
Basta
Es angustioso ver eso que me hace bajar la cabeza y ver venir a la realidad, la mía. No es lo grave, porque no lo es tanto, es la densidad corporal que me espera cada día en un calvario.
Asquerosidad frente al reflejo.
Cada minuto que pasa lo absorbo pesadamente, cada imagen, palabra, gesto, lo ingreso en mi cabeza, en mi cuerpo, en cada parte que me hace sentir desproporcionada.
A veces pienso que nada de lo que se usa me sirve, y siendo súper consciente de ello, lo palpo de forma ligera, sin dejarme avanzar ni medio centímetro en que se note. Ni para eso permitiría la evidencia.
Pero yo quiero, juro que quiero. No soporto más.
La niña a su corta edad se veía tan bonita pensaron incluso que era bulímica, eso le preguntaron a la muchacha de labios pintados y pelo corto. Pero no, ella pudo, pero algo pasó que está así. Debilidad ante las cosas, no a lo que se tenga o no se tenga que comer, masticar, digerir. Hubo meses donde se preguntó quizá cómo se lograba tanto, ella no notaba evidencia, era un roce efímero de cambios, cambios que no aprovechó y por eso, con miedo y ansiedad, ansiedad de salir de esto, escribe por estar vana en el sofá.
Y sucede que me canso de ser tan tonta, dice la burra sin dignidad, sin seriedad.
Ya, basta. Quiero.
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