BLA BLA

sábado, 20 de noviembre de 2010

Limítrofe

Ponte de rodillas y mira los callos

de mi pecho desproporcionado.

No corras por el mapocho

que te haces añicos, te haces más pequeña.


Invítame a una copa de ferné

que quiero amargarme la vida.

Y espero sentada ancianamente

con el pucho prendido, con las axilas sudadas.


No te cuento esta historia

por la ausencia de culpa en flor.

Y me despreocupo, ya que la tuya

se ha partido como labios de invierno.


He cerrado el hocico mi bella señora,

ahogándome en el aire que suelta

el perfume de una silueta abandonada.


jueves, 21 de octubre de 2010

(...)

" La gente siempre está buscando los rincones para mirarlo todo.
Si te pones al medio, no hay nada" - Astorga Valeska

Porque contamos el camino preciso
sin tener esa certeza puesta como pañal de tela.
Hay migajas dentro del pecho que no autorizo a descubir.


Debajo de mi cama hay polvillo de la tarde,
con las presencias sonámbulas, con sus relojes
retraìdos, y la sintonía perdida en un porqué
que no pretendo mencionar.

martes, 12 de octubre de 2010

De luto

¿Ves la panty rota de esa mujer
cuyos ácaros corren por su falda
transpirados en silencio?
Ella cierra las piernas, quiere ser santa.
Aunque sea por cortesía.

Se ha callado dos veces
mordiendo la inercia de su amargura,
algo le falta, algo grita.
Esa voz que se oye y no hay nadie.
Esa dueña ingrata que la ignora.

Y se carmone la lengua de la noche
con que las cuatro estaciones
recorrieron sus senos,

recorrieron su aliento
recorrieron su orgasmo
reocrrieron su alma.

No hay canción para dormir,
ni vestido para el día siguiente.
La mesa está servida para los mismos días.
Días que espera y que caga
después de sentarse a tomar el té.

Ronca escupos de enojo,
y putea a las palomas,
putea a los ríos, putea a los vientos,
putea a los niños, putea la misma vida.


Y se jode, se marcha, desaparece.

Se va a la mierda( su madre)

lunes, 4 de octubre de 2010

La favorita.

Hey, pequeña, no seas tan drástica
solo te pido el último chance, lo juro.
Que la distancia perfore mis ansias de poseerte.
Que la noche deje ser nido tentador.

¿ Es que no lo entiendes?
Todos lo saben, todos comentan
el querer abrirte y pasar mi lengua
dentro de ti.

Me da lo mismo que tengas
esa fama de puta alocada,
que esperan bocas verdes
hacértelo brusco y sin noción.

Me impresiona tu esencia
intacta en todo el ambiente.
Ese olor impreso
que invade mis pulmones,
dejando sin salida
los deseos de tocarte.

Y me acerco inquieta,
alguien me ha ganado,
pero no me rindo.
Quiero sentirte,
lamerte, chuparte.

Tu quietud me llama,
dirigéndome con temor
en las manos.
Lento, vamos lento pimero.

Así, no pares, acaba conmigo, acaba preciosa,
más fuerte, más rápido, sáciame.
Justo en el centro, ahora hasta el fondo.
Ahí, ahí, ahí
¡Qué rica eres!

Siempre serás la única,
la favorita.
La mejor mermelada de mora.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Treinta.

Hay cosas que nos impresionan
como la raíz cuadrada de aquello
que nos marca el día inicial.
Produciendo esos paisajes sin restas,
sin divisiones, sin simplificar.

Teniendo adentro del bolsillo
ventanas abiertas
del prodcuto anterior.
Y potencias la entrada
de este elevado amor.


No hay cálculo que sacar
para incógnitas que no hay.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Estaciones.

Mientras miras las hojas
percibo el sabor de la sustancia,
se disuelve en mi paladar, pegada
como chicle enorme y desaparece
dejando marca en mis labios.
Te volteas y opinas
sobre el agua café.
Nos rodea por el frente, junto
con gaviotas que nos cantan
y nos invitan a cerrar los ojos,
poniendo como escena el aire de playa
en periodo de primavera.
Hay ojos dispersos a nuestras espaldas
con tonadas imprudentes y alardes ambiguos,
con la maña corriente que lleva a lo nada.
Esas siluetas que nos importan pero sin importar
y brincamos por medio de la risa,
esa canción que nos gusta escuchar.
El sol se ha puesto terco y desteñido,
bajando sus penurias a través del aire,
observando la tierra como despedida
dejando que la noche cubra los cuerpos.
Marcando más en el tuyo y el mío.

jueves, 26 de agosto de 2010

(...)

A medida que el tiempo transcurre nos vamos volviendo esclavos de lo que hacemos, pensamos y decimos, es decir, ya prácticamente no tenemos la capacidad de sostener nuestros propios ideales porque la sociedad se ha vuelto una masa propiamente colectiva, que nos lleva a seguir todo lo que el otro hace, a ser parte de un círculo donde todo es conocido, costumbre, vivido, sabido y experimentado. De lo contrario, nos vemos envueltos en una condena de separatidad y exclusión por el hecho de no seguir al resto.

El desarrollo cognitivo va en función de seguir un patrón establecido desde que somos pequeños. Es el tener que disponer de otro para poder aprender, movernos, hablar y pensar de cierta manera, que terminamos encerrados en una forma de vivir y manejar las situaciones que se nos van presentando. Asimismo se nos va proyectando en la mente que lo que nos rodea es lo único válido, todo lo que está fuera de nuestros conocimientos previos se le denomina como “extraño”, y en la mayoría de los casos se es “anormal”. Pero ¿qué es normal?

Según los diccionarios se califica como: “lo que es corriente, habitual y no llama la atención, ni se sale de lo ordinario”.

Si nos detenemos a analizar este significado, nos da a entender que el concepto de normal, no es más que una síntesis, una adopción de lo que vivimos a diario. El hecho que algo sea corriente proviene de lo que es común para nosotros, ya que lo sabemos manejar y se vuelve costumbre, por lo tanto, ya no llama la atención ¿Será que el concepto de normal amerita que un dicho o una acción sea buena o mala?

Probablemente hemos perdido la noción con respecto de que si algo es bueno o malo, y a pesar de ser diferentes, de tener un estilo de vida propio, somos uno en cuanto a colectividad. No hay una voz que sea capaz de inferir en que si eso “normal” nos pueda afectar positiva o negativamente en la sociedad. Claro está, que somos una máquina que ingiere, reconoce y adapta. Hasta el día de hoy seguimos igual, avanzamos por medio de la masa que nos controla, tanto así que no nos permite pensar en querer salir de esta burbuja.

Un ejemplo notable es cómo Chile cambia su “normalidad” en cuanto al paso de épocas que ha adquirido. En los años setenta el hombre llegó con la idea de implementar costumbres y gustos ingleses, por lo que el chileno no se negó en aceptar. Fue una etapa que nos marcó y dejó más que algún recuerdo y experiencia en nuestras mentes. En su momento todos vestían y hablaban igual y la gente optaba por lo mismo. Ahora en la actualidad, todo eso pasó al olvido por la llegada de variables parafernalias que nos margina, y lo que en los años setenta era un esplendor, ahora es parte de la “anormalidad”.

El hombre en sí, siempre varía, va imponiendo nuevas matices a su concepto de vida. En principio para el resto de la masa se le considera como “anormal”, y se insiste en tomar esta idea para luego digerirla e introducirla dentro de la sociedad. Luego la costumbre obtenida anteriormente, pasa rápidamente a volverse algo extraño.

En otros lados del mundo, por ejemplo, los hábitos de los indios son bastante diferentes, incluso hasta brutales para lo que nosotros entendemos como normal. Por otra parte, al decir que no se sale de lo ordinario, está apuntando a una cierta discriminación, tanto afuera como interiormente, generando a esa parte de la población como una minoría irrespetable. Las personas generalmente nos seguimos valiendo de este concepto, y aprovechamos el sumo uso de éste como refugio innato para su permanencia en esta sociedad costumbrista, por lo que se aseguran de seguir con este patrón para no descender y rebajarse a la diferencia que marcan los demás. Diferencia degradante impuesta por la misma masa que excluye.

Tanto la “ normalidad” como otros conceptos adaptados por nosotros, no son más que series abstractas que le inventamos una exclusividad, que en poco tiempo se familiariza con la persona, llegando así al punto de un verdadero círculo vicioso que se transmite en cada fase de nuestra vida. El ser normal o no, es tan sólo la palabra que se hace existente gracias a la visión mediocre que tenemos los seres humanos.